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DAtraídas por un cartel espectacular decidimos dar un salto de Madrid a Tarragona para la quinta edición de un festival que apuntaba maneras y que no defraudó. Con un exquisito cuidado en la elección de las bandas, un manejo envidiable de las redes sociales y una importante ayuda en la búsqueda de viajes y alojamiento; arrancó el Pintor Rock en la Tarraco Arena Plaça, asentándose como uno de los festivales a tener en cuenta en sus futuras ediciones que, esperemos, pueda contar con más días ahora que nos hemos quedado huérfanos de un aupa lumbreiras que todos echamos tanto de menos.
 
Aprovechamos para descansar un poquillo del viaje y del madrugón, y conseguimos llegar sobre las cinco de la tarde con la intención de ver medio concierto de La Gossa Sorda, pero por un pequeño lío con las acreditaciones y una descomunal cola para acceder al recinto, no conseguimos entrar a tiempo en la plaza. Fue una pena, reconozco que para servidora la sombra de Obrint Pas es alargada y que me encantan los grupos que cantan en valenciano.
 
De valencianos iba la cosa, esta vez de la mano de Los Chikos del Maíz, con ese rap combativo y sus letras afiladas, que consiguen colarse en carteles más orientados al punk o al rock sin despeinarse. Con algo más de medio aforo en la plaza dieron paso a temas como “Fear of a mazorca planet” o el coreadísimo “C.O.P.$”, que empezó a caldear el ambiente. Dedicaron “Putas y maricones” a Gallardón, con un Evaristo que no salió a los coros. Tampoco salieron los chicos de Habeas Corpus, que recogían el testigo en el festival. Les vimos saludarse en los descansos y teníamos la esperanza de un adelanto de la nueva gira de Riot Propaganda que no llegó. Si llegaron temazos como “Hijos de Ivan Drago” o “Pasión de talibanes” y cerraron el bolo pidiendo el voto a Eskorbuto mientras sonaba el “Ya no quedan más cojones”.
 
Habeas Corpus no tuvieron el mejor sonido de la noche y, a pesar de que en un inicio la gente estaba bastante tranquilita, consiguieron liarla. Como siempre. Con “Fascismo nunca más” se vieron bastantes puños levantados, el personal empezó a animarse. Engancharon sin parar con “Fanáticos Católicos” donde participamos en el primer pogo circular de la noche.
 
El segundo, y mucho más cañero, llegó en “Mano de hierro”, esta vez no se mezcló con el “Bailaré sobre tu tumba”, sino con el “No hay tregua” de los extintos Barricada y con “Ellos dicen mierda” de la polla, para volver al “Mano de hierro” con el Wall of death al que nos tienen bien acostumbrados. Recordamos viejos tiempo con “Cada vez más odio” y “Sois ejemplo” para cerrar con “A este lado de la crisis” dejando muy buen sabor de boca.

“¿Estos que son? ¿Cómo los Söber?”
“Chaval, no tienes ni puta idea”

 
Así, entre conversaciones ajenas, risas y collejas vi empezar al grupo de moda del momento que abrieron pidiendo unos cuernos por Asturias. Porque Desakato es el grupo de moda de una manera indiscutible y ganada a pulso, dejándose la piel en el escenario en cada concierto o tocando con una lesión como Pablo en el Rebujas. La gente conoce sus canciones al dedillo y son capaces de hacer bailar desde el más joven al más veterano a base de buen rock. Esto sólo se consigue con rodaje en carretera y tocando mucho y bien. Con un público que batía las palmas desde el primer momento sin que la banda lo pidiera los asturianos dieron un conciertazo.
 
La gente no paraba de cantar en “Contra la pared”, con “Cuando salga el sol” llegó uno de los momentos más memorables de la noche. No dejaron en el tintero “Octubres rotos” ni “Cada vez”. Esa mezcla de letras, voz, gaitas y tralla resulta un bombazo en directo cada vez que les hemos visto y en el pintor no fue para menos a pesar de tener menos tiempo que en otras ocasiones, pese a todo, sacaron un hueco para hacer un pasillo de la muerte y acabar bailando entre los espectadores.
La moneda tocó en cruz para los Narco que sufrieron un pequeño calvario. Con tanto material tardaron más en montar que el resto de bandas, empezaron algo más tarde de lo establecido y les recortaron el concierto a algo más de media hora. Y no de las mejores maneras, cerraron el micro y no se pudieron ni despedir.
 
Que sumado al sonido excesivamente agudo del micro de Distorsión Morales, les impidieron ser lo mejor de la noche como suele suceder en otros festivales. A pesar de todo, desde la intro empezamos a mover cabeza y cuerpos con ese sonido más propio de las tripas de un asesino de peli de terror que de un grupo de Sevilla. Dejaron de lado los temas del directo más orientado a su último disco, aunque empezaron con “Ahí fuera (vive Satanás)” y también sonó “Por el estrecho”. Tiraron de clásicos como “Siempre enmarronao”, “Son ellos”, “Matanza cofrade” y la juerga, mambo y jaleo llegó a palos en las primeras filas con “Dame veneno” y un “Kolikotrón” que, por el corte, dejó un sabor agridulce entre los que estábamos disfrutando del concierto.
 
En un foso más completo y algo más vacío que con Narco dimos un salto hacia el vacío con los Segis y su “Gaupasa”. Con una trayectoria de dieciocho años los vitorianos han decidido tomarse un parón indefinido y están dándolo todo en la gira de despedida. “En este infierno” los “Pordioseros” lo petaron sin estar en “Euskadi”. No olvidaron “Realidad” o “12 años” entre risas, bailes, cervezas voladoras y muchos empujones. Al llegar “Tu condena” invitaron a la gente de la organización al escenario (algunos componentes de Extracto de Lúpulo), a Los Tronchos y la liaron tanto que bailó hasta la mascota. Segismundo Toxicómano es un grupo querido allí a donde va y la gran ovación que se llevaron al grito de “Segis, Segis,” lo dejó muy claro esa noche.
 
CRÓNICA – Martixx Sanni – WWW.INSONORO.COM